A Michael Schumacher le bastaba un segundo puesto y acabar delante de Mika Hakkinen para alzarse con el título mundial, el tercero de su carrera y el primero con la "Scuderia".
Schumacher sale en la "pole", se la había arrebatado a Hakkinen el día antes por menos de una centésima (0.009s), pero en la salida las ruedas patinan y ve cómo el finlandés le sobrepasa antes de llegar a la primera curva. Las posiciones se mantienen con una diferencia entre uno o dos segundos hasta la primera entrada al repostaje: Hakkinen, en la vuelta 22, carga combustible para 13 vueltas (6.8 segundos); Schumacher en la siguiente, gasolina para 15 vueltas (7.4 segundos). Eso quiere decir que cuando Mika entre la segunda vez, a Michael le restarán dos vueltas para aprovechar el coche sin peso. En la vuelta 30 empieza a chispear, buenas noticias para el alemán que desea más que nadie la lluvia cuando la situación se complica. En esos instants, Ricardo Zonta(BAR) es doblado por Hakkinen, pero al intentarlo Michael, es rozado en la rueda de detrás por el brasileño, saliendo milagrosamentente del trance. En la vuelta 37, Hakkinen vuelve a parar(7.4 segundos), mientrar Michael se queda como líder para arañar el tiempo necesario de margen. Schumi entra en el box, con la lentitud que exige el limitador. Mientras reposta y cambia neumaticos, el jefe de equipo Ross Brawn le va diciendo de forma repetida, casi compulsivamente: - Todo va bien, todo va bien-
Con el rabillo del ojo el britanico sigue la chicane que da entrada a la recta y Hakkinen no aparece. Michael ve volverse la pala de pizza, el stop se concierte en go, arranca y vuelve a pista pulsando tan rápido como puede la leva de la derecha situada tras su volante, la que engrana la forma automatica de las marchas. El coche de color plata se va haciendo cada vez más grande, pero no lo suficiente : mantiene la cabeza al llegar al primer giro por unos benditos segundos. Restan 12 vueltas para que Italia lo celebre y nada va impedirselo. Allí son las 7 de la mañana y el país está delante de la televisión.
Y se rompió la maldición de 21 años. Michael ganaba su primer título con Ferrari y el 3º de su carrera deportiva.
Un relato de Marco Canseco.